Introducción
El 2008 ha constituido un periodo muy particular para
el futuro de los procesos de descentralización
en curso en los países andinos en la región
andina. Dos de los cuatro países acompañados
en este análisis, Bolivia y Ecuador han experimentado
una especial experiencia de reforma constitucional que
ha significado una gran movilización social y política
en torno a opciones de desarrollo distintas y hasta contrapuestas
en las que la temática descentralista ha tenido
una ubicación determinada. Lo acontecido en estos
dos países se ubica en la tendencia de cambios
de política gubernamental que se ha venido dando
en la mayoría de países de Sudamérica.
Mientras tanto, los otros dos países andinos abordados,
Perú y Colombia han continuado su modelo tradicional
de crecimiento económico, sustentado en las leyes
básicas del neoliberalismo, observados críticamente
por no asumir con más contundencia la profundización
de una agenda descentralista.
En cualquiera de los casos, ya sea por razones de enfoque
político y económico como por factores coyunturales
de priorizar la negociación y aprobación
de su respectiva Carta Magna, pareciera que el 2008 no
fue el mejor año para consolidar los procesos de
descentralización en marcha, sin dejar de lado
los notorios esfuerzos desplegados principalmente por
las autoridades municipales a través de sus asociaciones
nacionales correspondientes y en algunos países
por las representaciones de sus gobiernos intermedios,
como en el Perú. Con todas las dificultades encontradas,
la descentralización como proceso continúa
vigente con los altibajos propios de su complejidad y
de las situaciones particulares que han acontecido en
cada uno de los países andinos, condicionando el
comportamiento de los actores sociales, económicos
y políticos para que apuesten en mayor o menor
medida por esta importante reforma de Estado.
Podemos señalar que temas de principio como la
de la defensa y ampliación de los derechos autonómicos
subnacionales, en especial de los Gobiernos Locales, se
han mantenido en la prioridad de la agenda descentralista,
al igual que la exigencia de mayores transferencias de
competencias y de los recursos para cumplirlas con eficiencia.
También podemos resaltar los esfuerzos de las autoridades
y funcionarios subnacionales por tener una mayor capacidad
de gasto, y aunque no ha sido posible medirlo en términos
de calidad, cada vez es más efectivo si lo comparamos
con la inversión pública del Gobierno Nacional.
Asimismo, se ha incrementado porcentualmente la participación
subnacional en el presupuesto nacional.
Un tema que es igualmente importante resaltar en el 2008
es el del aumento de los mecanismos o instrumentos de
transparencia en la gestión pública, promovido
mayormente desde sectores de los Gobiernos Nacionales
y en diversos casos refrendado por las reformas constitucionales,
como también propiciado desde espacios de sociedad
civil y avalados por los gobiernos respectivos.
Asimismo, se continuó con una serie de esfuerzos
de formación de autoridades, funcionarios y líderes
sociales en torno a los diversos aspectos relacionados
con la descentralización y la gestión local,
avanzándose en la dación o recuperación
de instrumentos legales que den forma a planes nacionales
de desarrollo de capacidades o a escuelas para una carrera
pública eficiente, es un interesante logro durante
el 2008, faltando su efectiva implementación.
Como un potencial aspecto favorable a la descentralización
debemos mencionar la mayor importancia que pareciera darse
a las instancias o instrumentos nacionales orientados
a la planificación del desarrollo en los países
andinos, lo cual puede permitir un aporte fundamental
al proceso de descentralización en curso, dándole
el sentido estratégico de mediano y largo plazo
del que carece. Finalmente, debemos considerar los posibles
efectos de la crisis financiera internacional iniciada
desde finales del 2008 y que debe continuar el 2009 y
que se esperaría toque piso para el 2010, estando
en discusión cuanto y como llegará a afectar
a los Gobiernos Subnacionales.