PERU
Le invitamos a conocer el estado del proceso de descentralización en PERÚ. Presione, a la izquierda, sobre el indicador que le interese leer.
Contexto nacional
La administración política del territorio nacional peruano está dividida en tres niveles de gobierno: un gobierno central, 25 gobiernos regionales, 195 municipalidades provinciales y 1,636 municipalidades distritales. Recientemente, en el año 2007, fue aprobada la Ley sobre Mancomunidades Municipales que forma la base para entidades locales de cooperación voluntaria intermunicipal.. |
A partir del 2002, el Perú ha iniciado un nuevo
intento de descentralización, convirtiéndose
en el octavo que se realiza en su historia
republicana. En este nuevo contexto fueron
elegidos los gobiernos regionales, correspondientes
a los 25 departamentos políticos
administrativos y a la Provincia Constitucional
del Callao, a los que se les viene transfiriendo
gradualmente competencias y funciones
legalmente establecidas.
La descentralización iniciada tuvo una paralización
como consecuencia de los intentos de
regionalización realizada mediante el Referéndum
del año 2005, donde la población rechazó
la integración de departamentos en 5 nuevas
regiones; sin embargo, el proceso se relanzó con las medidas dictadas por el nuevo gobierno que se instaló el 28 de julio de 2006.
Actualmente, los retos de la descentralización
se basan en redefinir estratégicamente su
conducción; para lo cual, se ha implementado
la Secretaría de Descentralización, dependiente
de la Presidencia del Consejo de Ministros,
desactivando así el Consejo Nacional de
Descentralización, que venía conduciendo el
proceso hasta entonces. Sin embargo, debe
relevarse el derecho de los gobiernos regionales
y locales a participar en la adopción de
decisiones relacionadas con la conducción del
proceso. Al lado de la Asamblea de Gobiernos Regionales, los gobiernos locales deben dotarse de un espacio específico y crear los mecanismos
de coordinación o puentes de participación y negociación necesarios.
El desafío es articular la conducción del proceso de descentralización con la necesidad
de introducir ajustes en el modelo económico
vigente, que sigue caracterizándose por
generar crecimiento sin redistribuir la riqueza,
acentuando los efectos excluyentes de esta
política de Estado. Hay que tener en cuenta
que los beneficios de la descentralización serán mayores si se tiene claridad y coherencia sobre los objetivos de desarrollo humano.